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Código
ético para los entrenadores de Tenis de Mesa
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(Escuela
Catalana de Entrenadores)
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Trabajo realizado
en la reunión de entrenadores celebrada en el Centro de Alto Rendimiento
de Sant Cugat del Vallès el 20 de marzo de 1999
Traducido del catalán por Joan Arnau
INTRODUCCIÓN
A menudo nos encontramos con opiniones de los entrenadores de diferentes deportes
en los medios de comunicación que denotan una falta de relación
de respeto hacía sus jugadores, incluso podemos encontrar ciertos componentes
que se pueden considerar "poco éticos" ante determinadas situaciones
o conflictos. ¿Quién no ha oido en más de una ocasión
un entrenador criticando públicamente una falta de profesionalidad de
su jugador llamando la atención violentamente a un alumno en presencia
de otros compañeros?. ¿O quién no ha contemplado a menudo
declaraciones de un entrenador de caracter descalificante o degradante en relación
a un trabajo profesional de otro colega?.
Son estas, por desgracia, actitudes muy frecuentes en el mundo del deporte en
general y por lo tanto son actitudes que nos afectan en nuestro deporte en particular.
La Escuela Catalana de Entrenadores de Teneis de Mesa ha mostrado una inquietud
por cuestiones de este tipo, y ha querido captar la opinión de los entrenadores
catalanes sobre la necesidad de confeccionar un código de caracter ético
que mida la profesionalidad de los que trabajamos como entrenadores y por lo
tanto tenemos una importancia en la educación de nuestros jugadores,
no sólamente en cuestiones exclusivamente deportivas, sino también
en lo que respecta a la relación entre los diferentes elementos que entran
en juego en esta educación: padres, otros entrenadores, clubs, federaciones,
etc ...
Por ello, la ECETT (Escuela Catalana de Entrenadores de Tenis de Mesa) le encargó
a Josep Marí, profesional de psicología aplicada al deporte que
trabaja en el CAR, que nos ilustrara y nos orientara en nuestra idea. Este es
un resumen de la conferencia-coloquio que se celebró en el CAR de Sant
Cugat el pasado 20 de marzo de 1999 con la presencia de algunos entrenadores
en activo y de otros estudiantes que se preparan para serlo.
Quiero agradecer la asistencia de los presentes en la que a buen seguro fue
una de las más interesantes charlas que de forma abierta hemos mantenido
los entrenadores en los últimos tiempos.
DEFINICIÓN
DE CÓDIGO
Cuando Josep Marí recogió la opinión de los entrenadores
de diferentes deportes sobre la necesidad de elaborar un código ético
para nuestro colectivo y que regule su práctica profesional, se encontró
con dos reacciones radicalmente opuestas: hay algunos que no ven la necesidad
de hacer este ejercicio, y se cuestionan si realmente es necesario perder el
tiempo y esfuerzos en estas cuestiones, y hay otros que bien al contrario opinan
que ya era hora que alguién se planteara la necesidad de recoger estas
conductas ética dentro de un código. Valga decir que después
de efectuar una investigación bibliográfica sobre la existencia
de un código de caracter ético para los entrenadores, no se ha
podido encontrar nada sobre este tema en ningún deporte y que, por lo
tanto, nuestro trabajo en este sentido parece ser pionero y exportable a otros
círculos deportivos.
Entendemos como código ético la aplicación de los derechos
humanos en la actividad profesional y es importante señalar que por el
hecho de que se trate de un código significa que no prevé sanciones
en el caso de no seguirlo, es decir, no se trata de confeccionar una ley. Establecer
un código es simplemente asumir un compromiso que tiene vigencia en un
determinado colectivo pero sin contemplar ningún tipo de represalia si
este código no se sigue. Si no se respetan los principios aceptados en
él, representa un gran descrédito para el profesional de aquella
profesión cuya práctica el código pretende regular.
PROPUESTA DE
CÓDIGO
Estos son los 9 puntos que discutimos y expusimos durante el tiempo que dedicamos
a hablar de él. Simplemente pretenden ser un punto de partida para afrontar
este tema tan desconocido por la mayoría.
" Confidencialidad de la información
" Un código ético debería regular qué información
se puede publicar y cuál no se puede, entendiendo por publicar el hecho
de recurrir a los medios de información o de simplemente poner en conocimiento
del resto de los colectivos, padres, entrenadores, etc... según que tipo
de informaciones.
" De entrada se fijó que aquella información entre un entrenador
y un jugador que se entiende por confidencial y por lo tanto no propagable,
es la información personal sobre el jugador. También entendemos
por confidencial, aquella información que entrenador y jugador comparten
y que caso de ser difundida podría perjudicar al jugador. Dicho de otra
manera, se procurará no traicionar la confianza que el jugador deposita
en su entrenador.
" Respeto al trabajo de los colegas
" Si por algún motivo, un entrenador tiene alguna discrepancia sobre
el trabajo profesional de un colega con su jugador, se propone que sólo
se dirija al entrenador y sólamente a él, y así no involucrar
a otros estamentos o personas implicadas. Con el fin de ponerle nombre a esta
manera de actuar se propone el de Teoría de la Flecha Única. Para
ilustrarla sirva este ejemplo:
Flecha Única
Entrenador 1 <--------------------------------> Entrenador 2
I I
Jugador Padres
" Si el entrenador 1 tiene una relación con el jugador y por lo
tanto también con los padres, y el entrenador 2 considera que el entrenador
1 se equivoca en la manera que está haciendo trabajar al jugador, o simplemente
discrepa con la metodología implementada con este, lo que sucede a menudo
es que este entrenador 2 dedica esfuerzos para emitir su opinión respecto
al trabajo del entrenador 1 a los padres del jugador o incluso al propio jugador.
La teoría de la flecha única propone que el entrenador 2 se dirija
al entrenador 1, y únicamente a dicho entrenador, para comunicarle cual
es su punto de vista.
" Los métodos de entrenamiento
" Los métodos de entrenamiento pueden ser aplicados según
el criterio y el estilo personal del entrenador, pero deberían de respetar
el principio básico de no atentar contra la salud física y psicológica
del jugador. Es decir, los métodos de entrenamiento han de impedir:
" Daños físicos
" Daños psicológicos
" Ningún método de entrenamiento debería olvidar el
derecho básico de toda persona a ser escuchada y respetada.
" Respeto a la toma de decisones por parte del jugador
" Se ha de plantear el trabajo desde el punto de vista que es el jugador
el que ha de escoger frente a una situación, nunca ha de ser el entrenador
el que decida en nombre del jugador. Es más, el entrenador ha de proveer
al jugador de una información real y no equívoca de la situación
en la cual el jugador debe de decidir. La primera actitud del entrenador ha
de ser la de dar prioridad al interés del jugador y no a su propio interés
o al de terceros: padres, equipo, club,...
" La situación ideal sería la de implicar al jugador lo máximo
posible en la toma de decisiones, y también a los padres si esste jugador
es menor de edad. El trabajo del entrenador en este caso es el de presentar
la situación al jugador de la forma más clara y objetiva posible.
" Las responsabilidades extra-deportivas
" No olvidemos que lo que estamos haciendo con un jugador cuando le sometemos
a un entrenamiento deportivo, es educar al jugador en una tarea determinada
(el deporte del Tenis de Mesa). Por lo tanto, el trabajo educativo es trascendente
y probablemente marque o al menos contribuya en una manera de actuar futura
o en una determinada personalidad del jugador.
" Si el entrenamiento es entendido como una actividad educativa, entonces
entenderemos como parte de este código el hecho de no condicionar una
actividad antideportiva por parte del jugador. Esto es, intentar inculcar al
alumno un sentimiento de respeto para su entorno de trabajo (los compañeros
de entrenamiento) y también para su entorno de competición (sus
rivales).
" La deportividad (Fair Play)
" En cualquier código ético, parece bastante adecuado incluir
un apartado donde se contemple la obligatoriedad ética de educar en la
deportividad. Esto último no significa que estemos educando una persona
débil o sin personalidad, sino que bien al contrario, quiere decir que
el jugador haga suyo el valor deportivo de su tarea y que, por lo tanto, se
puede ganar o se puede perder, pero siempre bajo un marco deportivo y bajo las
normas del tenis de mesa. Se puede utilizar el mecanismo de que una victoria
no deportiva no es una victoria real.
" El maltrato profesional
" Si se pretende conservar la sensación de colectivo de entrenadores,
el hecho de difundir a todo el mundo críticas respecto a otros colegas,
simplemente denota desunión, y no parece este hecho una actitud ética
correcta frente a los otros compañeros de profesión. Vale decir
que dentro de nuestra tarea de entrenadores de tenis de mesa, entendemos como
profesional a la persona que tiene responsabilidad sobre los jugadores, ya que
en nuestro entorno profesional el grupo de entrenadores que se pueden ganar
la vida únicamente dedicados al tenis de mesa es muy reducido.
" De manera que los entrenadores, los cuales son profesionales desde el
punto de vista mencionado anteriormente, han de tener mucho cuidado en no difundir
informaciones sobre el trabajo de otros colegas y por lo tanto respetar en todo
momento las decisiones profesionales de los demás entrenadores.
" El tratamiento de la individualidad
" Desde el punto de vista ético la mejor manera de actuar siempre
es poner nuestra atención en el individuo y por lo tanto dar a cada uno
lo que se gana. Esto significa que es ético tratar a nuestros jugadores
de forma individual y particular para ofrecerle la recompensa que el jugador
merezca según su esfuerzo y dedicación, aunque en muchas ocasiones
se perjudique al grupo de forma general.
" Seguimiento de la filosofía de la entidad
" Es razonable que en este código de actuación correcta del
grupo de entrenadores de tenis de mesa, se pida un grado de compromiso, de afinidad
y de respeto por la entidad a la cual se representa. Ello significa que, en
principio, un comportamiento ético con la entidad para la cual se trabaja
sería el de no oponerse a las acciones que se toman por parte del club,
federación o escuela que recompensa al entrenador por el trabajo que
realiza. Valga decir pero, que en cualquier conflicto entre entrenadores y entidad,
el lugar del entrenador es siempre el de buscar aquello que sea mejor para el
propio jugador.
Proporcionado por Arturo Marín Vega